Percepción social Imprimir
Las Cañas
Las zonas húmedas o humedales constituyen ecosistemas de gran valor ecológico por su rica producción y elevado índice de diversidad, de gran singularidad en cuanto a sus características y procesos que se desarrollan y de numerosos valores asociados.

En la antigüedad, estos hábitats se consideraban como terrenos baldíos, insalubres e improductivos, fuente de enfermedades para el ser humano y refugio de alimañas. Con el avance de la técnica el ser humano ve las zonas húmedas bien como suelos donde poder establecer sus asentamientos, bien como suelos cultivables, debido principalmente a la privilegiada ubicación de dichos sistemas (calidad de suelos, posibilidad de uso de agua, singulares paisajes). Se inicia así un progresivo e incesante deterioro de los humedales que en numerosas ocasiones les ha llevado a su desaparición completa.

Es en los años 60 cuando se empieza a constatar la riqueza ornitológica dependiente de estas zonas y, por tanto, la necesidad de conservar los humedales. Pero hace escasamente una década, se pone de manifiesto que los humedales constituyen en sí unidades funcionales del paisaje, claves en el desarrollo de una serie de procesos hidrológicos, geoquímicos, sedimentológicos y ecológicos a diferentes escalas espaciales y temporales. Comienza así pues una etapa en la que los humedales son valorados no sólo por constituir el hábitat de especies singulares sino por ser sistemas ecológicos especiales y únicos.

La laguna o embalse de Las Cañas o del Salobre, tanto por constituir un sistema singular en sí misma, como por su riqueza ornitológica es uno de los humedales más importantes de Navarra.